GASOIL ARGENTINO: EL DÍA DESPUÉS DE MAÑANA
Estados Unidos enfrenta la peor crisis de diésel de su historia. Sus refinerías operan al límite de su capacidad y no pueden producir más. Los inventarios de destilados medios cayeron a su nivel más bajo desde 1982, y los precios minoristas alcanzaron récords que golpean directamente al transporte, la agricultura y la industria. El problema no es la falta de crudo: es la composición de ese crudo. Las refinerías estadounidenses fueron diseñadas para procesar crudo pesado, no el shale liviano que sale del subsuelo texano. Durante décadas, esa brecha se llenó con las arenas bituminosas de Canadá, que mezcladas con el shale permitían producir el diésel que la economía demandaba. Ese sistema está colapsando: la producción canadiense se estanca, la guerra con Irán cortó el flujo de crudo pesado de Medio Oriente, y el shale estadounidense muestra signos de agotamiento. La respuesta de Washington a esta crisis se inscribió en lo que podemos llamar las expectativas iniciales de la nueva Doctrin...